lunes, mayo 23, 2005

Deudas de sangre

Las sociedades arabes tienen un alto concepto del honor y de las deudas. Cuando se comete un asesinato, homicidio si queremos ser polícamente correctos, se pueden arreglar las cosas pagando una suma compensatoria, deuda de sangre. Esta deuda puede ser una suma fija o una suma anual que las generaciones posteriores heredan.

Hace unas semanas, un ouadaien (tribu agricola) mató a un zaghawa (tribu pastoral), seguramente por las mismas razones ancenstrales por las cuales la mayor parte de Africa se desangra... tierra. Todos los años en esta epoca es la misma historia. La estación seca llega a su fín, los recursos son escasos y llega el momento de plantar, se lucha por la misma tierra.

El caso es que hubo un asesinato, los zaghawa no aceptaron los 16.000.000 FCFA, lo cual es realmente una fortuna, y el lunes pasado a las cuatro de la mañana atacaron tres pueblos. No os imagineis que lo hicieron con herramientas rudimentarias no, el Kalashnikov es su mejor amigo. Mataron a varios y los heridos salieron huyendo, lo mismo que los habitantes de los pueblos. Los ouadaiens evidentemente no dejaron las cosas tal y, como es lógico, salieron a perseguir a los zaghawa. A continuación, como las autoridades querían parar este asunto mandaron una patrulla, así que ahora hay tres grupos armados hasta los dientes que ser persiguen los unos a los otros y cuyo objetivo es hacerse daño. Todo esto lo supimos porque un herido llegó a la cruz roja buscando ayuda médica. Otros dos aparecieron a 30 de km al norte, uno de ellos con una bala en la cabeza. Este mundo es un mundo de locos.

Por eso el otro día cuando saliendo de mi cocina a las ocho menos cuarto me encontré con un tipo de un metro noventa vestido de verde con una kalash, casi me da un síncope, eran los guardaespaldas del prefecto.

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